jueves, 22 de noviembre de 2012

¿CONDUCIR O NO CONDUCIR? (3ª PARTE)


Si soy sincera una vez sí tuve un accidente. Fue una semana antes de examinarme del carnet. Entonces, era una gran conductora y no lo digo yo, leer con atención. Era un domingo por la tarde. Dado mi amor a la fórmula 1, esta vez no emulaba a Schumacher sino a Alonso en un anuncio de Renault, que por entonces se emitía en la tele. No conducía, sino que me deslizaba por cada curva. La gente se giraba al verme pasar y me miraba con asombro. Era la diosa de la carretera, pura magia. ¿Habéis visto alguna vez un unicornio? Pues eso era yo al volante, algo inimaginable para el común de los mortales. Pero el trauma de aquel día lo cambió todo. Perdí mi don, como un hada sin su varita o Eva tras morder la manzana. La simbiosis entre el coche y yo nunca volvió a ser la misma… 

Todo sucedió al llegar al cruce de la muerte (y nunca mejor dicho porque estábamos frente al tanatorio). Out of the blue apareció un ceda el paso y a mi se me olvidó cómo se frenaba. Intenté hacer memoria y lo único que recordaba es que Pedro Picapiedras frenaba sacando los pies y hacía presión contra el suelo. Pero yo no podía y veía cómo mi coche se iba acercando a una carretera general por la que venía un monovolumen. Pensé, seguro que ellos frenan, total si ven que no frenamos nosotros, ellos frenarán. Pero, no frenaron, así que acabamos frenando uno contra otro; con el tanatorio de Pozuelo como escenario de fondo… Salí del coche, acojonada es poco. Sabía que mi vida corría peligro.

De repente el campo abierto se volvió un sitio claustrofóbico. La ira de mi padre, mi acompañante en aquel trayecto, lo llenaba todo. Si la escena no era suficientemente trágica, del coche contrario se bajaron Borja y Cuqui, una embarazada de 8 meses y medio. A estas alturas el niñ@ tendrá 4 años. Pobre criatura, no tengo en mucha estima a los niños, pero este casi me dio pena. Si no tenía bastante con esos progenitores encima yo le hice nacer estresao…

Ni que decir tiene que la bronca que me cayó en casa fue de campeonato… Aquí terminaron mis tiempos de buena conductora. Era necesario que conocieseis este trágico momento de mi vida para que, a partir de ahora, podáis empatizar. Ha supuesto mucho, mucho tiempo de terapia sobre el diván del psicoanalista. Por primera vez me atrevo a contarlo. A compartirlo con alguien, mientras cubro de lágrimas el teclado de mi ordenador. Espero que de ahora en adelante me comprendáis y, aunque no me entendáis no me juzguéis.
Hola soy Lucía y soy una mala conductora.
 Nota: Puede que con el último párrafo haya exagerado un poquito, pero hoy tengo un día Drama Queen TOTAL y en mi blog mando YO.

2 comentarios:

Cravingforbarneys dijo...

Dicen que soy mala conductora y mis copilotos siempre se quejan de que voy muy pegada a la derecha...también he tenido varios percances en rotondas, el último con uno que llevaba colgados unos dados (horror) pero yo pienso que conduzco bien, sólo hecho de menos haberme comprado un hummer en lugar de un coche canijo!

Besos

Melic dijo...

Schumacher, tampoco conduces taaaaan mal ;)