viernes, 26 de octubre de 2012

Nos gusta sufrir, eso es Así


El ser humano es sufridor por naturaleza. Si en vez de haber nacido en España en 1986 viviese en Atapuerca en el paleolítico estaría atormentada pensando si mi compañero, marido, pareja o el tipo que se acostaba a mi lado traería suficiente mamut para alimentar a todos nuestros retoños. Estaría agobiadísima preguntándome si ya habríamos inventado el fuego, o tendríamos que tomarnos la carne en plan steak tartar pero soso, porque Burgos está lejísimos del mar y ya me dirás tú de donde sacaban la sal entonces…


Si viviese en la Edad Media sufriría y sufriría hasta conseguir dar a luz un hijo varón que heredase el Condado de mi maridín. De paso durante nueve meses podría quitarme el corsé y respirar, que quieras que no es un alivió.

Si en vez de en La Paz hubiese nacido un 5 de junio de 1986 en una choza de Namibia, con 26 estaría atormentada por la salud de mis nietos y pensando si voy a ser capaz de pagar la dote de mi hija la fea. La que se peleo con un jabalí salvaje cuando era pequeña, y ahora no hay forma de encasquetársela ni siquiera al Masai ciego de la tribu vecina.

Viviendo en Madrid en pleno siglo XXI, y careciendo de preocupaciones intrínsecas, como ser humano necesito sufrir. Así que yo misma me causo mi padecimiento. Los fines de semana me enveneno de forma voluntaria en forma de intoxicación etílica (vamos que me pillo unos pedos míticos). Cada sábado y domingo por la mañana el dolor de cabeza, la sed inagotable y los moratones en lugares insospechados de mi cuerpo son la tónica habitual. Pero si sentir que mi cerebro es demasiado grande para mi cráneo no es suficiente, encima se pone a prueba mis artes interpretativas cuando tengo que enfrentarme a LAS COMIDAS FAMILIARES.

Durante la semana, como el sufrimiento del fin de semana no es suficiente, he decidido apuntarme a Bikram Yoga: 90 minutos a 42º con humedad haciendo ejercicio. Si existe el infierno estoy segura que es muchísimo más agradable que la primera clase de Bikram. Tu cuerpo suda más de lo que crees que es posible y te mareas, tantas veces que pierdes la cuenta. Yo de naturaleza torpe, parezco un pato mareado, con tan mala suerte que estoy apuntada al mismo centro que Almudena Cid, gimnasta olímpica, tan elástica como el chicle Boomer. Si no fuese humillación suficiente, el resto de mis compañeras son mujeres de 40 que, como el yogur Sveltesse tienen 0% de materia grasa. Por el módico precio de 130 € al mes. 
¿Qué puedo decir? Soy un ser humano me gusta sufrir.

jueves, 25 de octubre de 2012

LA VERDAD ESTÁ SOBREVALORADA


Es bueno mentir. Todos lo hacemos. Los padres  cuentan a sus hijos mentiras piadosas para protegerlos cuando son pequeños y los hijos, cuando son mayores, hacen lo mismo con sus padres. Yo por ejemplo, cuento a mis padres al menos, una mentira al día. Tan absurda como decir que ido a Lateral, cuando en realidad estuve comiendo en la Trattoria. De esta forma, el día que tengo que decir una mentira mayor, me sale de forma totalmente natural.

Esta semana por ejemplo, todo el  mundo de mi alrededor se ha aliado para decirme que conduzco fatal. UNA VERDAD innecesaria TOTALMENTE. Hasta tal punto que el otro día recogí a un chico y me hizo bajarme del asiento del conductor de MI PROPIO coche porque por lo visto conduzco FATAL. Si vamos a decir la verdad, a todos los que no os gusta ir en mi coche: PODEIS IR ANDANDO O EN TAXI.
Para empezar NUNCA he tenido ningún accidente y JAMÁS me han puesto una multa. Me encanta conducir sola, sentirme Schumacher y coger las curvas a 120, es lo más cercano que voy a estar del deporte de élite hasta que consiga ligarme a Cristiano Ronaldo. Escuchar la música que me de la gana y no las chorradas que queréis, ni tener que oler apestosos perfumes que por cierto, en Sephora os engañaron cuando os los vendieron.

Hasta ahora sabía que conducía mal pero todos hacíamos como que no era así… 

The BIG ELEPHANT in the room: en las mentiras muchas veces es tan culpable el mentiroso como cómplice es el mentido. Nos dejamos engañar porque preferimos no saber la verdad. Porque la verdad muchas veces no nos interesa.

Mi mentira favorita lately…  Después de una copa y dos besos tontos un chico me invitó a su casa. Cuando intenté explicarle que ese no era mi modus operandis. Él me contestó: “Trabajo mucho y necesito estar pendiente del ordenador todo el tiempo”. Era viernes a las 3,30 de la mañana... Su jefe debía de ser realmente exigente.

miércoles, 24 de octubre de 2012

CANCIONES QUE DAN MUCHÍSIMO MIEDO


Sin duda las canciones dan para muchos post. Si te paras a pensar la cantidad de chorradas que escuchas por la radio y que tarareas todos los días no te quedaría tiempo para hacer otro cosa. No me refiero a Pablo Alborán y David Bisbal que por supuesto se merecen un post cada uno. Hablo  de esas canciones que se nos meten en la cabeza, que cada vez que escuchamos nos da un subidón de adrenalina. Algunas son consideras incluso "clásicos". Os dejo mis primeras reflexiones musicales…


Grenade de Bruno Mars: Este chico es a la música como el brownie a los postres.  Incluso los más golosos llega un momento en que se empalagan. Bruno no es apto para diabéticos y en esta canción echa el resto (en serio, querido, no era necesario):

I'd catch a grenade for ya
But you won't do the same

Cogería una granada por ti,
pero tú no harías lo mismo
  
¿Me preguntas si estaría dispuesta a suicidarme por ti? Pues no, valoro mucho mi vida ¿sabes?

 Saber que tú cogerías una granada por mi es raruno de narices. No se si te piensas que estamos en las cruzadas medievales; que quiero un hombre dispuesto a dar la vida por mi. En el siglo XXI los suicidas no molan nada. En serio Bruno, háztelo mirar. Eres más cursi que la Barbie princesa dulces sueños, vestida de tarta de fresa, en una pradera de flores, tomando el té con Pony fantasía de maravillas.


Every breath you take de Police:

Every breath you take
And every move you make
Every bond you break, every step you take
I'll be watching you
Cada vez que respires
cada movimiento que hagas
Cada alianza que rompas, cada paso que des
Te estaré mirando



Sting tengo noticias para ti, en España (y probablemente in your Dear UK as well) por mucho que lo digas cantando, esto es una amenaza de acoso en toda regla. Está penado por la ley, ¿sabes? Si en vez de haber vendido millones de discos, lo cantase con una cabra y un organillo debajo de la ventana de una muchacha estarías encerrado en Carabanchel cumpliendo condena por intento de secuestro y violación.

Give one more time de Britney Spears:

My loneliness
Is killing me (and I)
I must confess
I still believe (still believe)
When I'm not with you I lose my mind 


Mi soledad
Me está matando (y yo)
Debo confesarte
Sigo creyendo (sigo creyendo)
Cuando no estoy contigo pierdo mi mente



Esta canción no da miedo pero descoloca. La cantaba una joven dulce e inocente que juraba y perjuraba que llegaría virgen al matrimonio. Desconozco los colegios de Missippi, pero debe molar mucho esos de que sus uniformes tapen menos que los vestidos de las trabajadoras de la calle Montera. Con esta canción sólo pedía a sus profesores más deberes, exámenes sorpresa, trabajos y extras proyectos: One more time, one more homework. Si en Mississippi llevan esos uniformes, ¿alguien pone en duda que en vez de Mr. Robbins o Mrs. Stuart, los alumnos se dirijan a sus profesores con apelativos cariñosos como Baby?

Britney era una empollona, le gustaba estudiar. Sin sus libro se sentía sola desprotegida, se volvía loca. En realidad ella quería ser física nuclear y virgen hasta el matrimonio pero sus sueños se vieron truncados. La pobre fue obligada a ser estrella Disney, con 30 años tiene un transtorno bipolar, esta gorda como un zurullo, lleva tres matrimonios a sus espaldas e infinitas visitas a clínicas de desintoxicación. No obstante, a la gente con mente sucia esta canción os pudo llevar a engaño.

En cualquier caso, soy de la opinión de que los españoles siempre tenemos que ser los más. Sobre todo si lo que va detrás de “más” es negativo. Así por ejemplo, en cuanto a canciones aterradorass para mi la copla de Juanito Valderrama se lleva la palma:
Tengo que hacer un rosario,
 Con tus dientes de marfil
 
Yo soy la destinataria de esta canción y salgo corriendo antes de que me arranque uno solo de mis dientes. ¿Pensaba utilizar anestesia?¿La habrían inventado ya?¿Le daría dinero a la muchacha para comprarse una dentadura postiza por lo menos no? ¿Si le dice que tiene dientes de marfil la estará llamando elefante? ESCALOFRIANTE…

lunes, 22 de octubre de 2012

DESMITIFICANDO LAS NOCHES DE VERANO


Porque me gusta la noche madrileña, cinco razones por las que las noches de verano no son tan perfectas como nos hacen creer…


1. Romántica cita en la playa: llenarte de arena es tan inevitable como incómodo. El catarro lo tienes asegurado y te arruinará el resto de tus vacaciones. Por no hablar de las altas probabilidades de perder las sandalias o las llaves enterradas en la arena. Tener que dedicar 30 incómodos minutos robados al sueño buscándolas, con un chico que, a la luz de las estrellas te parecía un sol pero al amanecer pierde todo encanto celestial...

2. Apartamentos, habitaciones de hotel por las que pasa una manada de rinocerontes. No lo entiendo, en Madrid hacemos copas, nos vestimos y arreglamos muchas veces varias amigas en una misma casa. Al día siguiente la casa, salvo por que hay algunos vasos en el salón, tiene un aspecto similar al de la tarde anterior. En los apartamentos de playa, parece como si un grupo de animales selváticos hubiese practicado la última coreografía de Justin Bieber. El suelo siempre, siempre, siempre está lleno de arena, hay vaso de minis en sitios insospechados, la última vez encontré uno en la caja fuerte.

3. Fotos: en realidad esto también te pasa en Madrid, pero como en invierno llevas más ropa y estás en tu ciudad te comportas de forma “normal”. El caso es que ver al día siguiente tu yo de hace sólo unas horas suele dar mucha, muchísima vergüenza…

4. DOA (day of after): reencontrarte en la playa con el guapísimo Lord británico que te ligaste la noche anterior y descubrir que en realidad es un Hooligan color pimentón con barriguita incipiente. Que bebe más cerveza de la que es capaz de sudar y eso que toda su ropa esta empapada. Para las que tenemos atracción por los guiris es un riesgo que corremos con frecuencia…


5. EL SUDOR.  Es una de las peores sensaciones sentir resbalando por tu piel gotas que transpiran a través de tu cuerpo. NO os hagáis los finos, durante 3 meses todo el mundo hace como que no se da cuenta pero el sudor está ahí, EXISTE y es ASQUEROSO. No me gustan los chicos sudorosos. No es agradable sentir como un un brazo húmedo pasa por encima de mi hombro y hacer como si no notase nada extraño… Estáis pensando menuda guarrada, bueno pues durante 3 meses largos meses con sus 90 días, TODOS nos tocamos unos a otros con los poros abiertos y transpirando miles y miles de litros de sudor propio y ajeno. Sólo por eso merece la pena que vuelva el frío y merece la pena vivir en MADRID.