De
nuevo el fin de semana ha dado para continuar con mis estudios de Antropología
nocturna masculina. Se ha convertido casi en algo adictivo como Jersey Shore
aunque sabes que es patético sigues con ello, necesitas saber hasta donde es
capaz de llegar la necedaz humana.
El
viernes me toco internacionalizarme. Estuvimos en Castellana 118. Durante
buena parte de la noche no pare de cruzar miradas con un chico. Supongo que él
las interpretó como que estaba interesada. En realidad yo pensaba (os lo digo
en serio) con lo mono que es, la camisa de cuadros negra y blanca tiene su pase, pero esos vaqueros G-Star desteñidos con mil bolsillos, súper modernetes, way
too much. Really, en qué estabas pensando. Con unos Levi’s podrías llegar
lejos chaval pero decides cagarla innovando ¿por qué? Por qué el mundo es así??
Veís, esa asignatura sería realmente valiosa, lecciones básica de estilismo
para no cagarla con tu look, mucho mejor que aprender a coser un botón no??
Como
siempre me enrollo en los detalles. El caso es que en un momento dado se acercó
a mi, me empezó a hablar y al notar su acento mexicano me cautivo. Tengo una
pequeña gran obsesión por este país. En otra vida debí ser un mariachi o
frijol, el caso es que oir “wey” y se me nubla la mente hasta incluso olvidar los
horribles jeans G-Star para convertirle, en mi mente, en un encantador Hipster.
El
chico tenía clarísimas sus intenciones y en seguida me lo hizo
saber (el acento puede estar ligeramente exagerado):
-
Ay mamacita linda ¿Dónde vamos a tu casa o a la
mía? Wey
-
Yo a la mía y tu a la tuya (le contesté)
-
Ay no te hagas la dura mi amor (igual esto no es
muy mexicano pero es mi blog y en mi blog mando yo)
-
De qué parte de México eres? (le pregunté para
quitar hierro al asunto)
-
No soy de México, no mames wey, soy de
Guatemala, de lo mejor de Guatemala

-
No te hagas la dura mamasita, (esta vez con un acento
cero molón) te voy a comer la cookie como nadie lo hizo jamás…
Tierra
trágame, os juro que nunca, never, jamais, había deseado tanto como entonces que el suelo se abriese bajo mis pies. No sabía si reír o llorar. ¿Cookie? Really, por qué se empeñan en destrozar el español de esa manera?? Si ante esto alguna se siente tentada a tener un romance que me lo diga. Yo misma me ofrezco a pagar el psiquiatra…
