Analizando
las visitas de mi blog descubro que 11 personas lo leen desde Luxemburgo.
Teniendo en cuenta que los idiomas oficiales son el francés y el alemán y que
en todo el país deben vivir como 50 personas es una pasada. El 20% de los
ciudadanos me siguen, casi los mismos que están en paro en España, vamos que
por lo visto soy una súper celebrity, algo
así como la princesa del pueblo y yo sin saberlo.
Seguro que en Luxemburgo muchos preguntáis porque no fui invitada a
la boda Real la semana pasada. Tranquilos no os preocupéis, he estado
investigando y tengo dos oportunidades
para protagonizar una boda de cuento en el gran Ducado, junto al príncipe Félix o junto al príncipe Sebastián. Personalmente me
quedo con Félix, Sebastián creo que aun no tiene edad para conducir, pero yo
por el pueblo de Luxemburgo hago lo que haga falta.
Mi
abuela, una mujer muy muy objetiva como todas las abuelas, me dijo que yo
llegaría lejos. Yo sospechaba que sería una persona influyente pero formar parte de una familia real eso si que no entraba en mis planes.
Cuanto más lo medito más claro
está que estoy predestinada a ello. No se cómo no me había dado cuenta antes. Por cierto, en la foto aparece mon chérie Felix y mi suegro le Grand Duc.
La
vida de una princesa es terriblemente dura y ya dije la semana pasada que a mi me va sufrir. Todas las semanas tener que ir a probarte trajes nuevos, estrenar
vestidos, algunos incluso no te sientan bien del todo porque el modisto se le
fue la mano y te metió la sisa de más. Ir
a cócteles, fiestas conocer gente, más gente, viajar… Sólo pensarlo ya agota. Pero lo que os digo yo estoy hecha para sufrir. Con el apoyo de Felix y del
pueblo luxemburgués “Ensemble tout devient possible”.
Además, si la belga que se casó con mi cuñao es estéril yo acabaría siendo Gran Duquesa de Luxemburgo.
Gracias a los que me leéis desde
Luxemburgo. Me habéis descubierto mi verdadera vocación y si os encontráis al
príncipe Felix por la calle decirle que me de un toque. Merci bien!!

